Somos un movimiento universitario plural que tiene como objetivo reflexionar políticamente sobre nuestro pasado, presente y futuro, y luchar por un socialismo, cimiento ineludible de toda esperanza. La tarea es ardua pero lo antiguos de mayo y, principalmente, quienes le precedieron combatiendo a los opresores de estas tierras, desde su lucha acompañan el camino.
Hoy, contra viento y marea, se esta comenzando a revertir nuestro derrotero histórico: el proceso bolivariano en Venezuela, el arribo al gobierno y al poder (definitivo) del pueblo en el Estado Plurinacional de Bolivia, el proceso iniciado en Ecuador de la mano de Correa, el ejemplo de lucha y dignidad del pueblo cubano, y, aunque muchos les cueste verlo, lo avanzado en nuestro país con los juicios por violación de derechos humanos en la ultima dictadura, la ley de medios y la asignación universal por hijo, sin olvidar las estatitazaciones de Aerolíneas y las AFJP. Consideramos que se está regestando una politización social que avanza en la discusión realista en torno a un proyecto de país. Parte de esto son las reivindicaciones históricas de partidos políticos, de organizaciones de derechos humanos y organizaciones sociales que nunca se rindieron ante el principal enemigo. Este gobierno si bien permitió un avance respecto a los que los precedieron, creemos que debe profundizar aún más en la redistribución de la riqueza, brindar bienestar en salud, educación, vivienda: es decir, dar una vida digna a todos y cada uno de los individuos. Este proceso debe ser superador en todas sus aristas. Como juventud tenemos que jugar un rol desde la primera línea: exigir más donde sea necesario para el bienestar del pueblo, pero sin dejar que avancen los grupos de la derecha más fascista que nuevamente intentan imponer su agenda en desmedro del campo popular.
La única lucha que no es reacción contra nuestros pueblos es la que parte de lo avanzado. El camino, para dejar atrás las débiles republiquetas y crear la Patria Grande, es profundizando el proceso de integración y liberación de nuestra Indoamerica. El camino es el socialismo del siglo XXI, donde no haya explotación de ricos sobre pobres, donde la economía no funcione de manera anárquica, sino dentro de un marco de cooperación regional que, por sobre todo, valorice la hermandad de los pueblos. Donde el conocimiento no sea para unos pocos que lo destinan a seguir alimentando este macabro sistema capitalista que aún margina a nuestros pueblos, destinándolos al hambre y al atraso. No hay medias tintas con el capitalismo: LA LUCHA DE LOS PUEBLOS ES HOY MAS QUE NUNCA CONTRA EL YUGO DEL IMPERIALISMO YANQUI.
La política es la madre tanto de las ciencias como de las posibilidades de cambio. En contra de lo que pregonan sectores de derecha con el fin de alejar al pueblo del poder y las izquierdas derrotistas enemigas de todo populismo que gambeteando el poder caminar con las masas deseosas de cambio, solo apelan entre lamentos a esperar o incentivar crisis, reivindicamos la política. Es la herramienta para que cambiemos nuestra sociedad, para que reanimemos nuestra cultura contra la de los enemigos, para que peinemos la historia a contrapelo dejando ver la posibilidad de triunfo y nuestro deber de luchar.
El papel que ha jugado en nuestra historia el conocimiento es central, tanto en las épocas de cambios (revolucionarias) como en los de quietud. No solo el saber institucionalizado y eurocéntrico, sino los saberes que contienen y movilizan a nuestros pueblos: como indoamericanos tenemos un conocimiento propio. Las necesidades y la memoria colectiva es la madre y patrona del saber: al servicio de ellas debemos poner nuestras instituciones.
En nuestra convicción irrenunciable de que es imperioso un mundo mejor, en el que puedan tener asiento las banderas de igualdad, independencia y libertad, sabemos que las universidades son espacios estratégico a recuperar. Liberarlas del yugo capitalista y modelarla con la ambición originaria de nuestros pueblos de independencia y socialismo es nuestro deber. Teñirla también con nuestros rasgos “indios”, afros, árabes… Tenemos la convicción irreductible de que la educación debe ser libre y gratuita; pero sabemos también que esta debe ser nacional y popular destinada a luchar con los sectores apátridas, internos y externos, y no nutrirlos como hace hoy nuestra universidad.
Queremos terminar con la cultura de la fragmentación y la secularización que también se le impuso al sistema universitario. El conocimiento no se fragmenta en partes inconexas sino con el fin de fomentar un embrutecimiento estructural disfrazado con las máscaras burdas de la praxis. La universidad es una, el interés que la sustenta es uno: el bien de la nación que la contiene. Por esto queremos un estudiantado unido defendiendo los intereses comunes, que son demasiados. Es imperioso un nucleamiento de los centros de estudiantes, como lo fue la FUS en los 70.
Nuestro papel como estudiantes es crear los espacios y condiciones de disputa del conocimiento. Discutir profundamente el conocimiento para quienes y para qué. Despojar a los que están encargados de proporcionarnos conocimientos de su cómoda apatía. El no pronunciarse políticamente es el gesto de mayor cobardía política que existe. Queremos docentes comprometidos con el contextos y no meros especialistas encerrados en gabinetes. Les reclamamos su deber de intelectuales comprometidos, y condenamos su quietismo cobarde meramente erudito. Como empleados del pueblo les reclamamos que se comprometan con una universidad para todos, esto es, para la liberación cultural y económica, para lograr la igualdad que nuestros mayores de mayo anhelaron.
Fraternalmente, dejando atrás vicios del sectarismo, invitamos a compartir ideas y a debatir en relación a lo dicho; y sobre el accionar político que nos corresponde cómo jóvenes y como estudiantes de una universidad publica, que esta ubicada en un territorio que perteneció a otros pueblos hace apenas doscientos años, en un país sudamericano de un continente que esta comenzando a tomar las riendas de su historia como hace quinientos años y en un mundo donde la crisis, no sólo económica sino también estructural del capitalismo, sepulta toda doctrina imperialista dejando paso a la creacion del socialismo del siglo XXI.
Sábado 24 de abril, Rincón de los poetas (Parque de Mayo)
Movimiento Universitario PACHAKÚTEJ
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